REZAR POR LOS DIFUNTOS. Por ellos y por lo tanto por nosotros

Por Guido Villa. Nuova Bussola Quotidiana.

 

Querido Director,

 

El mes de noviembre está dedicado tradicionalmente a la oración por los fieles difuntos.

Hoy la fe está cada vez más débil, y en consecuencia también esta tradición está desapareciendo. También por parte de los sacerdotes se nos limita la invitación a “recordar” a nuestros propios queridos difuntos, y se olvida la cosa más importante: la invitación a rezar en sufragio por ellos, y más en general, por las ánimas del Purgatorio, a fin de que purifiquen las propias culpas, y una vez purificados, entren en la dicha eterna del Paraíso.

Del resto, en el desarrollo de los funerales, aun cuando no se llega a hacer un panegírico [elogio] del difunto, con frecuencia los celebrantes aseguran que éste ya está en el Cielo, en la plenitud del amor de Dios. En resumen, necesariamente ya está en el Paraíso.

Del Purgatorio ya no se habla más, sin embargo es un dogma de nuestra fe, y si queremos dar fe del testimonio de los santos que han tenido la experiencia mística de este lugar de purificación (entre otros San Pío de Pietrelcina), y a los mensajes de la Virgen María en los diferentes lugares de sus apariciones, muy difícilmente se evita llegar ahí, y es un lugar donde los sufrimientos espirituales derivados de no estar aun plenamente en la dicha de Dios son extremadamente dolorosos.

Es un círculo vicioso: la falta de fe en la existencia del Purgatorio lleva a los fieles a no rezar por los difuntos, y la falta de oración por los difuntos empeora nuestra condición sobre la tierra, ya sea espiritual, ya sea material.

Las almas del Purgatorio no pueden pedir por sí mismas, no obstante pueden pedir por nosotros, y su poder de intercesión ante Dios es muy fuerte.

 

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Misa de Requiem por los fieles difuntos. Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP)

 

Con este propósito me permito ofrecerle a usted y a sus lectores un testimonio que demuestra inequívocamente cuánto ayuda en nuestra vida el rezar por las ánimas del Purgatorio. Hacia finales de los años 1970’s tenía una vecina católica practicante, con dos hijos pequeños, pero casada con el marido sólo civilmente. Obviamente no podía comulgar, y sufría mucho.

El marido era viudo, por lo que, si lo hubiese querido, habría podido casarse por la Iglesia con la segunda mujer, sin embargo no quería.

Un día la vecina fue a rezar a la iglesia y tuvo una inspiración: dejó entero su sueldo mensual, apenas cobrado (entonces el salario se retiraba en efectivo en el lugar de trabajo) haciendo celebrar Santas Misas de sufragio por el alma de la primera mujer difunta del marido. Después de algún tiempo, su marido se convenció y se unió en matrimonio con la segunda mujer por la Iglesia.

¿Qué sucedió? Con toda probabilidad, la primera mujer, camino al Paraíso gracias a las Santas Misas celebradas en sufragio suyo, había inspirado al marido a no vivir más en el pecado y a casarse con la segunda mujer también por la Iglesia.

Esto es un hecho verdadero del cual he sido testigo directo, y es un signo de lo importante que es hacer celebrar Misas y rezar en sufragio de los difuntos, su agradecimiento por este gesto nuestro de caridad y de amor hacia ellos se manifiesta en una poderosa intercesión ante Dios por nuestras necesidades espirituales y materiales. Muchos problemas en nuestras familias se resolverían si ayudáramos más a las almas de nuestros seres queridos, y más en general de los difuntos más necesitados en el Purgatorio, a terminar su purificación y a ir al Paraíso.

En este momento en que la confusión y el caos en la Iglesia han tocado niveles raramente vistos en el pasado, es de capital importancia rezar y hacer celebrar Misas de sufragio por las almas de los sacerdotes que aún se encuentran en el Purgatorio.

Poco se reza por los difuntos, menos aún se reza por los sacerdotes que han dejado este mundo. Saliendo hacia el Paraíso, o entrando en este, los sacerdotes que todavía purifican sus culpas pedirán por nosotros y por la Iglesia entera, y ayudarán a las autoridades eclesiásticas a tomar las decisiones correctas por el bien de las almas.

Al hacer celebrar Misas por los difuntos, es necesario sin embargo poner atención en que nuestras intenciones sean las únicas intenciones de esas celebraciones, y que no las metan en las llamadas “misas colectivas”, es decir, misas con muchas intenciones (en una misa en la que participé recientemente conté hasta dieciséis intenciones). Esto de las misas colectivas es un abuso, por demás bastante grave, ya que podría incurrir en el pecado de simonía.

Me permito entonces invitar a todos los fieles a mandar celebrar Santas Misas por las ánimas del Purgatorio, especialmente por las almas de los sacerdotes. Lo óptimo sería, por ejemplo, mandar celebrar treinta Misas gregorianas, que dan un empujón decisivo a que el alma vaya al Cielo, pero también una sola Misa tiene un valor infinito.

Si rezamos y hacemos sacrificios por ellas, las almas del Purgatorio nos ayudarán en los momentos difíciles de nuestra vida, de la sociedad y de la Iglesia de hoy.

 

 

[Traducción de Dominus Est. Artículo original]

*permitida su reproducción mencionando a DominusEstBlog.wordpress.com

 

Portada: Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP)

 

 

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