En María, la Iglesia tiene una intercesora y una madre

Frente a las embestidas de la satánica fiera, la Iglesia sabe que tiene en el cielo a la que es Auxilio de los cristianos, Refugio de los pecadores, Amparo de los abandonados, Consuelo de los afligidos, Destructora de todas las herejías, Reina y Señora de lo creado y Emperatriz del mundo. En María, la Madre Inmaculada de Dios, la Iglesia tiene una intercesora y una madre excelente.

¿Por qué desde entonces la batalla final ha girado en torno a estos temas? Porque la bestia sabe que dominando la familia lo domina todo.

 

Por Guy Fawkeslein. Dominus Est10 de septiembre de 2019.

 

La Asunción, el Signo de los Pueblos (II)

 

«Y apareció otro signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz» (Ap, 12, 3-4). Frente al alborozo que había inundado el cielo y la tierra, las potencias del mal se alzaron orgullosas y soberbias para acabar con este signo dado al mundo.

 

image
Obra de Raúl Berzosa

 

Tan mortífero fue el golpe dado al enemigo sectario con el dogma de la Asunción, que no dudaron en contraatacar de la manera más perversa e infame que conocieran los siglos. Pues fue al poco de aquella memorable fecha del 1950 cuando comienzan a propagarse por la tierra los más graves errores y pecados que han dañado a las sociedades y estados en el mundo. Si la Asunción de María había supuesto la exaltación de la corporeidad humana, la bestia que surge contra ello es la de la revolución sexual del ‘68 y su corolario, la ideología de género. Los pecados contra la naturaleza, contra la vida y la familia se reclamaron como derechos y se fueron aprobando sucesivamente en leyes inicuas que provocaron la muerte por corrupción del alma de las sociedades otrora cristianas.

La bestia se había empleado con saña infernal en querer devorar al niño que se estaba gestando en la mujer vestida de sol. Ese niño que busca nacer y desarrollarse no es otro que la misma Iglesia que desde su más tierno comienzo se ha tenido que enfrentar a la espada, a la angustia, a la persecución, al hambre, a la tribulación, a múltiples peligros y a la desnudez (cf. Rom 8,34). En este combate duro y difícil se ha derramado mucha sangre de mártires, proferido muchos gritos de confesores, fuertes penitencias de vírgenes y santa perseverancia de fieles. En todo la Iglesia ha vencido por aquel que nos ha amado (cf. Rom 8, 37) y por aquella que, desde el cielo, acompaña la marcha de la Iglesia, vela por ella y la protege.

Frente a las embestidas de la satánica fiera, la Iglesia sabe que tiene en el cielo a la que es Auxilio de los cristianos, Refugio de los pecadores, Amparo de los abandonados, Consuelo de los afligidos, Destructora de todas las herejías, Reina y Señora de lo creado y Emperatriz del mundo. En María, la Madre Inmaculada de Dios, la Iglesia tiene una intercesora y una madre excelente. Sabe la Iglesia que María no la abandona porque, como desde el inicio, ella está en medio orando con ella y por ella (cf. Hch 1, 14).

 

4678fb7096fb8e946cb9238a6ec55e02

 

¿Por qué desde entonces la batalla final ha girado en torno a estos temas? Porque la bestia sabe que dominando la familia lo domina todo. La gran obsesión de los estados al independizarse de la Iglesia y del Evangelio fue la de legislar sobre el matrimonio y la familia. Como bien reconoce el catecismo de la Iglesia: «La familia es la célula original de la vida social. Es la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida. La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad. La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien de la libertad. La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad» (2207). Este número del catecismo es demoledor para la bestia. Y es el motivo por el que le hace ser su objetivo a abatir. Veamos:

«La familia es la célula original de la vida social». Es el núcleo en el que nacemos y en que nos desarrollamos. Legislar sobre ella, ofreciendo varios modelos de familia relativizando así los roles psico-físicos, biológicos, es fundamental para destruir, en definitiva, al individuo. Dejándole sin referentes se hace más maleable y fácil de influir.

«Es la sociedad natural en que el hombre y la mujer son llamados al don de sí en el amor y en el don de la vida». Si tenemos en cuenta que el don de la sexualidad es la complementariedad y goce de los cónyuges (don de sí en el amor) y la procreación (don de la vida); las legislaciones seculares de los diversos estados han buscado romper el vínculo conyugal por el divorcio, por las nuevas prácticas amorosas del intercambio de parejas, el poliamor (dígase poligamia). Y como consecuencia se ha disociado el acto conyugal de la procreación: se usan medios anticonceptivos de diversa índole, el aborto, hacer del embarazo una consecuencia indeseada y funesta. Son, en definitiva, leyes de una cultura de la muerte.

«La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad, de la fraternidad en el seno de la sociedad». Como se dijo anteriormente, dejar al individuo sin referentes claros le hace fácilmente manipulable y apto para la rápida implantación de la ingeniería social. Si no hay un referente claro sobre la paternidad y la maternidad, se podrá denominar matrimonio o familia a cualquier cosa. Si no se ha experimentado el don que supone la generación y educación de los hijos, fácilmente se optará por vientres de alquiler, abortos, o preferir cuidar animales antes que a un hijo. Lo mismo puede decirse del papel de los abuelos en la familia. No apreciar ni valorar la riqueza de la vejez  y el sacrificio que supone cuidarlos con razón se reclamarán ayudas para eliminarlos con la excusa de “dejarlos morir por piedad”.

«La familia es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien de la libertad». En este aserto se han unido dos cosas que hacen temblar los cimientos de la bestia: Dios y la libertad. Para los estados seculares y laicistas es urgente adueñarse de la educación de los niños en contra de los padres para evitar que en ellos se plante la semilla de la fe. La fe en Dios engendra libertad. Una persona con férreos principios morales, con un amor ardiente a Dios es una persona muy muy libre. Y esto, las legislaciones anticristianas no lo pueden consentir. Por eso ese empeño en controlar los planes educativos (educación para la ciudadanía, temarios LGBTI, etc.) y las políticas de salud (subvención a operaciones de cambios de sexo, decidir sobre la vida de los enfermos como el caso de Alfie Evans, Charlie Gard y, más recientemente, el de Vicent Lambert).

«La vida de familia es iniciación a la vida en sociedad». Destruido, de esta forma, el individuo, hemos destruido la sociedad. Será, como lo tenemos hoy, una sociedad sin alma, autómata, sin referentes morales ni políticos, ni religiosos. Una sociedad hedonista y superficial.

He aquí las sobradas razones para que la batalla final se libre en el campo del matrimonio y de la familia. Como se ha puesto de manifiesto, ahí nos lo jugamos todo. Y la bestia lo sabe. Pero tranquilos, el Señor ya nos lo dijo «En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33).

 

Guy Fawkeslein

Dominus Est

 

 

*permitida su reproducción mencionando a DominusEstBlog.wordpress.com

 

 

Lea la primera parte de esta publicación en:

La Asunción, el Signo de los Pueblos (I). He aquí nuestra Reina, siempre bendita, somos tus vasallos prontos a obedecerte.

Anuncios

Un comentario sobre “En María, la Iglesia tiene una intercesora y una madre

Agrega el tuyo

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: