LUTERO Y SU DOCTRINA LUCIFERINA

Con Pedro todo, sin Pedro nada.

 

Por P. Tomás A. Beroch.  Dominus Est. 23 de mayo de 2019.

 

    En muchas oportunidades he tenido que explicar porque el protestantismo ha hecho un daño muy grande al mundo (no sólo a la Iglesia).

   Hoy en día uno escucha algunos sujetos (no solo gente sencilla, sino inclusive hasta académicos) que dicen que Lutero nunca se consideró “no católico”, sino más bien que la Iglesia Católica fue quien lo expulsó. Tal afirmación no solo es falsa, sino que además es ridícula, puesto que no hay que hacer mucho esfuerzo para entender cuáles fueron las verdaderas intenciones de este fraile agustino herético.

   Por empezar, Lutero sedujo a los príncipes alemanes diciéndoles que si se separaban de la Iglesia Católica, podían quedarse con todos los bienes de la misma (los monasterios, las catedrales, las abadías, etc). La Iglesia alemana poseía muchos bienes cuyos fieles donaron a lo largo de la historia para dar Gloria a Dios y para el culto divino. A los príncipes luteranos les vino como anillo al dedo la propuesta del fraile herético, y vieron la oportunidad de librarse de la única autoridad que ponía límites a sus caprichos: la autoridad pontificia.

   Durante toda la edad media, uno de los mayores debates era la primacía de una de las dos espadas: la temporal o la espiritual. ¿Quién tenía más peso? ¿El Papa o el Emperador? Esta es una discusión que el Padre Alfredo Saenz desarrolla magníficamente en su serie de obras “Naves y Tempestades”. Para quien tenga interés en profundizar en el tema, lo invito a leer esos libros. Sin embargo, una cosa era clara: cuando el Papa se metía en política “indebidamente”, el Emperador lo ponía en su lugar. Es famosa la frase de Carlos V al Papa Clemente VII cuando le remarca:  “mientras usted sea pastor yo lo voy a respetar, pero si usted es parte yo lo voy a combatir”. Por otro lado, si los reyes abusaban de su autoridad temporal, el Sumo Pontífice podía excomulgarlos, cosa que no convenía a los soberanos, ya que si eso sucedía, sus súbditos no los respetarían más. Ambas espadas (espiritual y temporal) se complementaban como si fuesen “marido y mujer”. Lo que a una le faltaba, lo completaba la otra.

    Lo que hizo Lutero fue eliminar la espada espiritual, lo cual hacía obedecer a los príncipes solo sus propios caprichos. El mismo Friedrich Hegel en su obra maestra “la fenomenología del espíritu” dice que Lutero “habría hecho una gran cosa al librarse del Sumo Pontífice Romano. Pero se sometió a los príncipes luteranos que eran aún más despóticos que el Papa”. Hegel mismo afirma que el Romano Pontífice tenía clemencia, cosa de la cual los príncipes carecían.

 

Separarse de Roma es dejar de ser católico.

 

   Es claro por lo tanto que Lutero se separó de Roma, y separarse de Roma es dejar de ser católico. La Iglesia no expulsó a Lutero de su Seno. Lutero se fue solito y positivamente quiso dejar de ser católico. Cristo le dice a Pedro: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo” (Mt 16, 18). Quien no está unido al Romano Pontífice deja de ser católico. Martín Lutero voluntariamente fundó una religión por motivos políticos, no por convicción religiosa (lo explicamos renglones atrás).

   Otros han dicho que la Iglesia Católica no le dejó alternativas al fraile agustino, ya que la corrupción de sus miembros era tan grande que dentro del catolicismo peligraba la salvación de su alma. Esta afirmación es una media verdad. En parte era así. De hecho, el Cardenal Cayetano cuando viajó a Alemania para hablar con Lutero y corregirle sus errores, informó en Roma que la mayoría de los sacerdotes alemanes no vivían la castidad y tenían mujeres. También en tiempos de Martín Lutero el Papa Julio II era borracho, vendía indulgencias, y mandaba a matar gente. De igual manera el Papa Alejandro VI tenía muchas concubinas e hijos, y el Papa Clemente VII cuando el emperador Carlos V luchaba contra los protestantes y los musulmanes, conspiraba con estos últimos en contra del emperador (razón por la cual Carlos V invade Roma y le hace una seria advertencia). Es verdad que en la Iglesia había mucha corrupción. Sin embargo, San Francisco de Asís también vivió tiempos muy difíciles donde los clérigos estaban muy preocupados por los bienes materiales y las riquezas. De todos modos, San Francisco no fundó otra Iglesia, sino que buscó la solución dentro de la misma. Gracias a ello, hoy existen los franciscanos que tanto bien han hecho y hacen en todo el mundo, no solo desde el punto de vista material sino por sobre todas las cosas, desde el punto de vista espiritual. San Francisco de Asís no es el único caso. También podemos nombrar a Santo Domingo Guzmán, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila, y tantos otros. Ninguno de ellos fundó otra Iglesia sino que buscaron la reforma en unión con el sucesor de Pedro. Lo de Lutero es entendible, pero no justificable.

 

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    Además, hay que remarcar lo siguiente: todos los santos que buscaron cambiar las cosas negativas de la Iglesia desde adentro sufrieron persecución, tuvieron que cargar la cruz, etc. Pero hicieron un bien enorme. ¿Qué hubiese sido de la Iglesia sin los jesuitas? Probablemente la Evangelización de América, Filipinas y otros países en el mundo no se hubiesen llevado a cabo con la fuerza y la dedicación que tuvieron esos santos mártires y confesores de la fe. ¿Qué hubiese sido de la Iglesia sin los Dominicos que hicieron crecer en abundancia la reflexión teológica dando a luz a grandes doctores de la Iglesia como fueron Santo Tomás de Aquino y San Alberto Magno? ¿Qué hubiese sido de la Iglesia sin los franciscanos? Probablemente no se tendría la custodia del Santo Sepulcro (entre otras cosas). Los santos que buscaron cambiar la Iglesia desde adentro en unión con Pedro no solo que no hicieron daño sino que además lograron que la esposa de Cristo fuese más fecunda en vocaciones sacerdotales y religiosas, además de dar una gran impronta a la salvación de las almas y la Gloria de Dios.

   ¿Cuáles fueron los frutos de Lutero? El fraile herético en vida hizo mucho daño. Mandó matar sacerdotes, mandó violar religiosas, e hizo todo tipo de desastres. También despreciaba a los campesinos y a la gente sencilla, a la cual llamaba “carnada de la curia romana” (porque eran más predispuestos a creer sin muchas explicaciones, como en general sucede con la gente simple). Los mismos luteranos ortodoxos en una película que hicieron sobre Lutero lo pintan como un maniático y un loco que terminó haciendo las epopeyas más irracionales habidas y por haber. ¿Por qué hizo todas estas iniquidades? Porque el mismo Lutero afirmaba que la fe era lo único que salvaba. Uno podía ser un asesino, un violador, un homicida, lo que fuere, pero si uno tenía fe en Jesucristo, eso era lo único necesario para la salvación. De hecho, el fraile herético remarcaba lo siguiente: “peca fuertemente, pero cree con más fuerza aún”. Este tipo de doctrina lleva al ateísmo, puesto que eliminando las obras y dejando solo la fe (Lutero para dejar claro su punto quita de la lista de libros inspirados la carta del Apóstol Santiago que habla de las obras), se elimina la “racionalidad” del culto sagrado.

     Entre las locuras que este fraile maniático afirmaba estaba la separación entre el mundo secular y el mundo religioso. Una cosa era la fe y la relación individual que cada uno debe tener con Dios cuando uno está en la Iglesia. Pero otra cosa es el mundo secular. El príncipe, según Lutero, no debía ofrecer la otra mejilla ni tampoco debía ser misericordioso. Debía ser implacable, inflexible, ya que una cosa era su relación individual con Dios y otra cosa era el mundo secular que debía regirse por las leyes del siglo. Esto que Lutero establece aquí tiene consecuencias lógicas tiempo después e inclusive en las épocas contemporáneas como la nuestra. Hoy tenemos políticos que afirman que en la Iglesia son católicos pero que en el parlamento se olvidan de su religión ya que no la mezclan con la política (por eso siendo católicos defienden el aborto, cosa que en el luteranismo se puede entender, pero no en la Iglesia Católica). En definitiva, esta teoría de Martín Lutero lleva a dejar a Dios fuera del mundo de los seres humanos, y por lo tanto lleva al laicismo ateo que estamos viviendo en estos tiempos. Quien quiera profundizar más sobre este tema, puede leer el libro del profesor Aldo Vendemiati cuyo nombre es “El derecho natural: de la escolástica franciscana a la reforma protestante”

   Podemos agregar también además que la consecuencia lógica de quitarlo a Dios del medio de la Sociedad significa la destrucción del hombre desde todo punto de vista (moral, espiritual, psicológico). Por dar un ejemplo de esto que estamos afirmando: mientras en Latinoamérica desde México hasta Argentina uno ve indios en todo el continente (ya que los Españoles se mezclaban con los aborígenes), en Estados Unidos y Canadá la raza india casi no existe, y los pocos que todavía están no son puros. Los protestantes los mataron a casi todos y no se mezclaban ni formaban matrimonios con los indios. ¿Por qué? Porque los españoles y los ingleses parten de dos cosmovisiones religiosas distintas. Mientras que para los primeros los indios eran seres humanos iguales como ellos cuyo valor es la sangre de Cristo, para los ingleses (quienes eran Calvinistas, y el Calvinismo brota como consecuencia del Luteranismo) los indios eran seres humanos condenados en el infierno y por lo tanto no había que buscar la salvación de sus almas sino acelerar su proceso de condenación eterna. Para los Calvinistas, uno está predestinado a ir al cielo si en esta vida Dios lo bendice con bienes materiales, riquezas y poder. De lo contrario, es un signo de que uno está condenado en el infierno. Es por eso que los protestantes no tenían ningún reparo y hacían todo tipo de vejaciones y escarnios a los indígenas. En el siglo XVIII el gobierno de Massachusetts pagaba 12 libras esterlinas por cuero cabelludo de indio. Era un deporte nacional salir a cazar indígenas con jauría de perros. El refrán que dice “el mejor indio es el indio muerto” viene de los protestantes ingleses, ya que una vez que el aborigen moría, su cuero cabelludo tenía valor.

    Podemos mencionar también que en la Alemania nazi de 1933, mientras los católicos votaron a su partido “Zentrum”, los luteranos votaron por Hitler. Si Alemania hubiese sido católica, Hitler nunca hubiese llegado al poder. Llegó por la mayoría luterana, no por los católicos quienes prefirieron seguir el consejo de la jerarquía eclesiástica. ¿Por qué los pastores luteranos no se opusieron a Hitler como si lo hizo la jerarquía católica? Porque Lutero, al haber quitado la autoridad papal y al haberse sometido al príncipe, formó una especie de “Iglesia-Estado”. Oponerse al estado, sea cual fuere, de parte de un pastor luterano, era muy difícil y solo podía brotar de una iniciativa personal. Pero jamás brotaría del luteranismo como tal, puesto que Martín Lutero habiendo fundado su Iglesia no por devoción sino por motivos políticos, la había atado al gobierno de turno. Es por eso que cuando vino un monstruo como Hitler, los protestantes quedaron pegados a él.

 

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    No es de sorprenderse que hoy en día muchas Iglesias protestantes acepten clérigos sodomitas, sacerdotisas, que apoyen la prostitución (como sucede en Dinamarca) y que caigan en otro tipo de iniquidades y peligros. Desde el momento que el Magisterio Infalible del sucesor de Pedro ya no tiene competencia, cada pastor es un Papa en su Iglesia, y cada pastor puede interpretar la Biblia como le plazca. Al mismo tiempo, siendo que el Magisterio de la Iglesia fue reemplazado por la autoridad del príncipe de turno, la doctrina cambiará según el capricho del gobernante que venga, y por lo tanto no será Cristo quien los gobierne, sino el hombre, y todo será inestable, ya que mientras Dios no cambia y cumple con su palabra, no así los seres humanos.

     Por último Lutero se convirtió en un buen mensajero de Satanás al destruir tres cosas que son la columna vertebral del cristianismo: la Santa Misa, la confesión y la veneración de la Santísima Virgen María. El cura de Ars decía que sin estos sacramentos no hay gracia, y sin gracia no hay salvación. El mismo San Juan María Vianney afirmaba que un pueblo que esté diez años sin la Santa Misa se convierte en una jungla de bestias, y que si el mundo no tuviese el Santo Sacrificio de la Eucaristía, estaría hundido en los infiernos hace mucho tiempo. El Dante también afirmaba que quien de Dios desea una gracia, y no recurre al auxilio de la Virgen, es como un pajarito que busca volar sin alas.

En definitiva, Lutero dejó a los cristianos huérfanos de Madre y Padre, pues al quitar la confesión y la Misa, cerró toda posibilidad de reconciliación con Dios; y al quitar la devoción a la Santísima Virgen, cortó el cuello que nos conecta con la Cabeza. Somos un Cuerpo Místico. Cristo es la Cabeza, y la Virgen es el cuello. Sin el cuello no llegamos a la Cabeza, y por lo tanto, no podemos salvarnos.

    Ergo, recordemos de memoria el dogma tan olvidado en nuestros tiempos: “Fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. Permanezcamos católicos, pase lo que pase, y si algo hay que corregir, hagámoslo dentro de la Iglesia y no fuera de ella.

 

Con Pedro todo, sin Pedro nada.

 

¡Dios los bendiga!

 

Padre Tomás

 

 

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