DIEZ COSAS QUE TE PIERDES POR IR A MISA TRADICIONAL EN LATÍN

Por Brian Williams -Liturgy Guy. 31 de Agosto de 2017.

 

En 1999 la comedia Office Space[1], el personaje principal Peter Gibbons (interpretado por el actor Ron Livingston) es entrevistado por un par de consultores contratados por su empleador para asesoría del personal. En una de las escenas más famosas, los consultores le preguntan a Peter sobre recientes ausencias del trabajo:

 

Bob Porter: Parece que te has estado perdiendo el trabajo últimamente, Peter.

Peter Gibbons: Bueno, yo no diría que me he estado “perdiendo” el trabajo exactamente, Bob.

 

Es en ese mismo sentido que presento la lista de diez cosas que te “perderás” por asistir a la Misa Tradicional en Latín.

 

  1. Monaguillas. Busca todo lo que quieras, no las encontrarás. Mientras que la justificación para esta innovación moderna viene del Derecho Canónico de 1983 y una clarificación de Roma en 1994, el Rito tradicional (utilizando los libros y normas litúrgicos de 1962) no las permite.
  2. Lectores laicos. Sólo el sacerdote (en una misa rezada), o el diácono y subdiácono (en misa solemne) puede leer la Epístola y el Evangelio, en tanto que esta función es, por supuesto, una función litúrgica. De hecho, previo a su eliminación por Paulo VI en 1972, las órdenes menores incluyeron aquella de lector para este fin particular.
  3. Ministros Extraordinarios de la Santa Comunión. O como erróneamente se les llama algunas veces, ministros Eucarísticos. En ninguna parte del Rito Romano tradicional encontrarás ejércitos de laicos (a menudo mujeres) asaltando el santuario en ropa secular para asistir en la distribución de la Santa Comunión. Cuando asistes a la Misa Tradicional recibirás a Nuestro Señor Eucaristía únicamente de las manos consagradas de un sacerdote.
  4. Comunión en la mano. En la Misa en latín los fieles reciben la Comunión, igual a como lo han hecho todos los católicos occidentales desde el primer milenio: de rodillas y en la boca. Esto es, por supuesto, un medio por el cual la Iglesia demuestra su reverencia por la Eucaristía y nuestra firme creencia en la Presencia Real. También es una manera de protegerse contra la profanación del Sacramento.
  5. La Misa ofrecida de frente al pueblo (versus populum). Esto no pasa en la Misa en latín. Muy parecido al piloto de un avión o al conductor de un automóvil, el sacerdote mira en la misma dirección que nosotros durante la misa, ad Orientem (hacia el Oriente). Recuerden: el Santo Sacrificio es un acto dirigido a Dios, y no un simple servicio o una conversación entre amigos.
  6. Música mala. La música de Oregon Catholic Press (O.C.P.), Marty Haugen y David Haas, aquellos himnos folklóricos banales de los años 70’s y 80´s, canciones de Plegarias y Alabanzas Protestantes… todos estos están fuera de la Misa Tradicional en Latín. En el rito antiguo tendrás que “acostumbrarte” incluso al sacro silencio de la misa rezada, o a los Propios cantados, canto gregoriano, o incluso (si tienes la bendición) a Palestrina, Mozart, y Bach en una Misa solemne.
  7. Permanecer de pie. Así como permanecerás quieto por momentos en la Misa, hay tres distintas ocasiones en las que te arrodillas, en vez de permanecer de pie, en la misa tradicional: durante el Credo (en la profesión de la Encarnación… “et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine et homo factus est…”), para recibir la Santa Comunión (como se dijo previamente), y para la bendición final al terminar la misa (seguida de Ita Missa est).
  8. Improvisación. En la Misa Tradicional no estarás sujeto a la personalidad del celebrante, intentos de hacer chistes, o preferencias personales. Las rúbricas del viejo Rito son precisas (algunas pueden parecer rígidas), y por una buena razón. El Rito exige obediencia y fidelidad. Nos ha sido dado, tanto al sacerdote como a los fieles, y más bien nos forma a nosotros en lugar de ser formada por nosotros.
  9. El Saludos de la Paz. En el viejo Rito no hay interrupción en la Misa para saludar o felicitar al vecino de la banca de atrás y a su familia. Nada en este momento robará tu atención lejos del altar. Estamos todos (juntos) avanzando en la liturgia, enfocados de manera singular en Nuestro Señor Eucaristía.
  10. Lo Vernáculo. Tal vez este debería ser obvio, pero requiere aún ser mencionado. El lenguaje litúrgico del Rito Romano habrá de escucharse de hecho en la Misa ofrecida en la forma tradicional del Rito, como ha sido el caso desde el siglo tercero. Por supuesto, la homilía (o sermón) se dará a los fieles en su idioma. Muchos católicos [incuso sacerdotes. N.d.T.] que no están familiarizados con el Rito Tradicional no saben de esto y lo asumen de otra manera.

 

Tengo la esperanza de que más fieles busquen la Misa Tradicional en Latín más cercana a ellos y que simplemente vean de lo que se han estado perdiendo.

 

[Traducción de Dominus Est. Artículo original]

*permitida su reproducción mencionando a DominusEstBlog.wordpress.com

 

Palestrina Missa Papae Marcelli (Kyrie)

 

[1] Office Space (conocida en en España como Trabajo basura y en Hispanoamérica como Enredos de oficina) es una película cómica de Estados Unidos escrita y dirigida por Mike Judge y estrenada en 1999. Es una sátira sobre el trabajo rutinario en una compañía de software a final de los años noventa, enfocándose en un puñado de individuos que están hartos de su trabajo. La representación de ordinarios trabajadores de la tecnología de la información ha ganado un seguimiento de culto entre aquellos en esa profesión, pero también toca temas familiares para trabajadores de oficina y empleados en general. Fue filmada en Austin, Dallas y Houston, todas ciudades del estado de Texas).

 

Portada: Patrick Craig

Iglesia: Immaculate Conception Church. El Paso, Texas.

Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP)

http://www.elpasofssp.com/

https://www.facebook.com/LatinMassElPaso/

 

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2 comentarios sobre “DIEZ COSAS QUE TE PIERDES POR IR A MISA TRADICIONAL EN LATÍN

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  1. Se olvidan de la maravillosa absolución general que el sacerdote que celebra la Santa Misa de san Pío V da antes de que los fieles comulguen, y de la recitación del yo pecador dos veces: al inicio de la Santa Misa y antes de comulgar, ambos aspectos tan importantes para recalcarnos siempre nuestra condición de pecadores y de la necesidad de pedir perdón por ellos y de recibir la absolución de los mismos.

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