CARD. BURKE: Diez maneras para superar la crisis de confusión y división en la Iglesia

Por Edward Pentin. NC REGISTER. 8 de Agosto de 2017.

 

El cardenal Americano dice que la desorientación y el error han entrado en la Iglesia “de una manera diabólica”, pero anima a los católicos a permanecer firmes en la fe, así como valerosos y serenos, sabiendo que la victoria de Cristo “ya está escrita”.

 

En un oportuno discurso de largo alcance, el Cardenal Raymond Burke ha tratado de explicar la esencia de la profunda crisis espiritual que enfrenta la Iglesia y el mundo, y ofreció recomendaciones pastorales animando a los fieles acerca de cómo lidiar con esta crisis.

Dirigiéndose a un Foro sobre enseñanzas de la Iglesia que tuvo lugar en Louisville, Kentucky el pasado 22 de Julio, el cardenal patrón de la Orden de Malta observó que, dado los “atribulados tiempos en el mundo y en la Iglesia”, “nunca ha sido más necesaria como ahora” la “sólida enseñanza” de la Iglesia.

El cardenal dijo que el ataque extendido contra la vida humana, inocente e indefensa, está llevando hacia una violencia “sin precedentes” en la vida familiar y en la sociedad.

También señaló otros flagelos actuales: la ideología de género, el impedimento de la libertad religiosa y de la objeción de conciencia, el materialismo ateo, y el relativismo. Todas estas han resultado en un “temor legítimo de confrontación global que sólo puede significar destrucción y muerte para muchos”, dijo.

“Claramente, la presente situación del mundo no puede continuar sin llevarnos a la aniquilación total”, añadió.

Sin embargo, “de una manera diabólica, la confusión y el error”, que han surgido de los estragos de la secularización especialmente en Occidente, “han entrado también en la Iglesia”, dijo.

El Cardenal Burke, uno de los principales expertos de la Iglesia en Derecho Canónico, lamentó que la Iglesia se “acerque a una cultura” pero “sin que parezca conocer su propia identidad y misión”, o sin tener “la claridad y el valor de anunciar el Evangelio de Vida y Amor Divino a una cultura radicalmente secularizada”.

Como ejemplo, citó las recientes declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el Cardenal Reinhard Marx, quien dijo que la legalización en Alemania del “matrimonio” entre el mismo sexo, no era una principal preocupación para la Iglesia; más preocupante era la intolerancia mostrada hacia aquellos que sufren por una atracción hacia el mismo sexo. El Cardenal Burke recordó a su audiencia que el enfoque correcto consiste en distinguir entre el amor por la persona y el desprecio que los católicos “deben tener siempre por los actos de pecado”.

Resaltó la vida de otro prelado alemán, el recién fallecido Cardenal Joachim Meisner, quien sufrió a partir de la “creciente y constante confusión” en la enseñanza de la Iglesia al interior de esta, pero quien sin embargo permaneció “sereno” y determinado “a continuar peleando por Cristo”.

El Cardenal Burke señaló cómo, “por la razón que sea, muchos pastores permanecen callados” sobre la crisis actual, o cómo “han abandonado la claridad” de la enseñanza de la Iglesia, y abrazan en cambio la “confusión y el error en los que se cree erróneamente para dirigir con más eficacia el colapso total de la cultura cristiana”.

 

Posiblemente apocalíptico

Recordó a un joven sacerdote que le preguntó recientemente por qué, dada la “posible naturaleza apocalíptica” de los tiempos actuales en la Iglesia y en el mundo, y la necesidad de enseñar la verdad de la fe, existe una “aparente falta de claridad y de valor” desde la jerarquía.

El Cardenal Burke dijo que podría atribuirse a la “cultura materialista y relativista” que impregna la vida moderna y que “estimula la confusión y la división en la Iglesia”. El Cardenal dijo también que se inquietó cuando los medios seculares dejaron de atacar a la Iglesia como acostumbraban, significando esto que la Iglesia está “fallando gravemente en su claro y valiente testimonio ante el mundo por la salvación de éste”.

También advirtió del gobierno “mundano” de la Iglesia, donde aquellos que enseñan lo que la Iglesia siempre enseñó, son vistos como “fundamentalistas rígidos” que dificultan el enfoque pastoral que quiere el papa Francisco. Y observó la “triste situación” de los miembros de la jerarquía “acusándose públicamente el uno al otro de una agenda política y mundana, igual a como se atacan los políticos unos contra otros para impulsar una agenda política”.

A pesar de que no se refirió directamente a ellos, el cardenal se ha llevado la peor parte de estos ataques, muy recientemente, de uno de los consejeros más cercanos del papa Francisco.

Hizo sonar la alarma acerca de la falsa precepción del papado, de que este no debe ser interpretado como si tuviera “poder absoluto” y de que el oficio de San Pedro “no tiene nada que ver con revolución” – tal como aseguran algunos de los partidarios más fervientes de Francisco –  el cual es principalmente un mandato político y mundano. En cambio, recordó a los presentes que la plenitud del poder del Papa y el ejercicio de su oficio está “precisamente para protegerlo del tipo de pensamiento mundano y relativista que conduce a la confusión y a la división”.

Recordando las palabras[1] del Catecismo que establecen que la misión del Papa es la de custodiar esta fe “ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos”, dijo que es “absurdo” creer que el Papa pueda enseñar algo diferente a sus predecesores. E hizo hincapié en que no todas las palabras del papa Francisco son enseñanzas papales o magisterio.

Ampliando más a fondo este tema, el Cardenal Burke subrayó cómo en la Edad Media, La Iglesia habló de los “dos cuerpos del Papa: el cuerpo del hombre y el cuerpo del Vicario de Cristo”. Cuando el Papa habla coloquialmente, como a menudo hace Francisco, por ejemplo en el plano papal o en sus homilías matutinas, éste es el “primer cuerpo” del hombre que es el Papa, dijo. Haciendo tal distinción, continúa, “no es irrespetuoso en ninguna forma al Oficio Petrino” ni hace del papa Francisco un enemigo. Por el contrario, dijo, si no se hace esta distinción, “perderíamos fácilmente el respeto” por el papado si creemos que tenemos que estar de acuerdo con todas sus opiniones personales. Semejante enfoque constituye una “idolatría del papado”, dijo.

También recordó el gran cuidado que han tenido papas anteriores con sus palabras. El Papa Paulo VI dijo que, “nunca permitiría la publicación de uno de sus sermones sin estudiar a fondo el texto impreso”, y una vez dijo a un joven prelado: “Soy el Vicario de Cristo sobre la tierra, y tengo una responsabilidad muy seria en dar la certeza de que ninguna de mis palabras pueda ser interpretada en un sentido contrario a la enseñanza de la Iglesia”.

 

Declaraciones papales

Cualquier declaración del Papa, dijo el Cardenal Burke, debe ser entendida “en el contexto de la enseñanza y práctica constantes de la Iglesia”, no sea que esto cause una confusión y división que harían “gran daño” a las almas y a la evangelización. Recordó las palabras de San Pablo (Gál. 1, 6-10): que si alguno “os anunciase otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!”.

Citando las recientes e “impactantes” palabras del superior general de los jesuitas, quien dijo que no podemos saber lo que realmente dijo Cristo ya que sus palabras no fueron grabadas en audio, el Cardenal Burke señaló una “apostasía sin corregir muy difundida” en la Iglesia sobre la que advirtió Nuestra Señora de Fátima. El triunfo del Inmaculado Corazón nos enseña la “correcta relación con Dios y con los otros”, dijo, y recordó la parábola completa de la oveja perdida: que el pastor “no la deja en su condición de oveja perdida, sino que la toma sobre sus hombros para traerla de vuelta al redil”.

El Cardenal Burke cerró su discurso reflexionando sobre lo que puede hacerse en estos “tiempos extremadamente difíciles” que, “siendo realistas, parecen ser apocalípticos”.

 

Haciendo énfasis en que las enseñanzas de Cristo no cambian, el cardenal da 10 maneras de lidiar con la crisis:

  1. Estudien el Catecismo con más atención y estén preparados para defender la enseñanza de la Iglesia;
  2. Recuerden las “muchas señales edificantes” de fidelidad a Cristo entre “los muchos fieles, sacerdotes y obispos que son buenos y firmes”;
  3. Recurran a la Santísima Virgen María, imiten la unicidad de su corazón con Jesús;
  4. Invoquen frecuentemente, “a lo largo del día”, la intercesión de San Miguel Arcángel en tanto que existe “definitivamente una participación diabólica en la confusión, división y error propagados cada vez más en la Iglesia”;
  5. Recen a San José todos los días para proteger la Iglesia de la “confusión y división que son siempre el trabajo de Satanás”;
  6. Recen a los grandes papas santos que guiaron la Iglesia en tiempos difíciles;
  7. Recen por los cardenales de la Iglesia para que se hagan de “valor y claridad particulares”.
  8. Estén serenos, sabiendo que nuestra confianza está en Cristo, que las “puertas del Infierno” no prevalecerán contra la Iglesia, y eviten una “desesperación mundana” expresadas de “manera agresiva y falta de caridad”.
  9. Estén dispuestos a “aceptar el ridículo, falta de comprensión, persecución, exilio e incluso la muerte” para mantenerse uno con Cristo en la Iglesia, siguiendo el ejemplo de San Atanasio y otros grandes santos.
  10. Mantengan su amor por el papa Francisco rezando fervientemente por él y buscando la intercesión de San Pedro en su nombre.

El Cardenal Burke advirtió que el cisma es una “manera mundana de pensar” que está, “siempre y en todo, equivocada”.

Concluyó su discurso diciendo que a pesar de que podríamos estar en el final de los tiempos, “no nos corresponde preocuparnos” sobre esto sino más bien “permanecer fieles, generosos y valientes” en el servicio a Cristo, sabiendo que su victoria ya está escrita.

Con ayuda de la Santísima Virgen, dijo, hemos de “escribir, con Cristo, los capítulos sucesivos por nuestra fidelidad, valentía y generosidad como verdaderos colaboradores Suyos, como verdaderos soldados de Cristo”.

“Queda en nosotros”, dijo, “ser los siervos buenos y fieles que aguardan para abrir la puerta al Maestro a su llegada”.

***

Texto completo del discurso del Cardenal Raymond Burke: Desarrollando Vidas de Paz a través del Corazón de María:

[Traducción de Dominus Est. Artículo original]

*permitida su reproducción mencionando a DominusEstBlog.wordpress.com

 

[1] 552 En el colegio de los Doce, Simón Pedro ocupa el primer lugar (cf. Mc 3, 16; 9, 2; Lc 24, 34; 1 Co 15, 5). Jesús le confía una misión única. Gracias a una revelación del Padre , Pedro había confesado: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Entonces Nuestro Señor le declaró: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16, 18). Cristo, “Piedra viva” (1 P 2, 4), asegura a su Iglesia, edificada sobre Pedro, la victoria sobre los poderes de la muerte. Pedro, a causa de la fe confesada por él, será la roca inquebrantable de la Iglesia. Tendrá la misión de custodiar esta fe ante todo desfallecimiento y de confirmar en ella a sus hermanos (cf. Lc 22, 32).

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: