EL PAPA FRANCISCO PIENSA BEATIFICAR A BLAS PASCAL

Por Jérôme Gautheret. Corresponsal en Roma de LE MONDE. 11 de Julio de 2017.

Genio matemático, el filósofo francés del siglo XVII no estaba en olor de santidad ni era cercano al papado, que había puesto en el Index[1] su obra “Cartas Provinciales”[2] (Lettres provinciales).

 

“La tribuna del nuevo ‘jesuitismo’ que rehabilita junto con Lutero a Pascal.

Fue un gran científico, un jansenista que se comía a los jesuitas en el desayuno, después un apologeta de la fe trascendente. El Papa ahora quiere beatificarlo”. (Giuliano Ferrara. Il Foglio)

 

LE MONDE. 11 de Julio de 2017.

El encuentro es presentado como una conversación de igual a igual entre dos hombres de culture – aquel que creía en el Cielo, aquel no creía en él. Y muchas veces, en la lectura, nos preguntamos cuál de los dos exactamente había hecho las preguntas. En su apartamento de la residencia Santa Marta del Vaticano, el papa Francisco recibió a Eugenio Scalfari, de 93 años, figura titular de la izquierda italiana y fundador del diario más vendido del país, La Repubblica, para una extensa entrevista publicada bajo el formato de una doble página en su edición de 8 de Julio.

La advertencia a los más poderosos, reunidos en el G20 de Hamburgo, la urgencia de asistencia a los migrantes en el Mediterráneo: nada ha faltado en su perspectiva general. Sin embargo, aquello que ha llamado más la atención de los comentaristas, es una amplia exposición del pontífice en la que hace público su apoyo a una causa bastante inesperada: la beatificación del matemático, filósofo y moralista francés Blas Pascal (1623-1662), cuyos escritos están lejos de haber sido considerados alguna vez en olor de santidad en Roma.

Pascal beato interior

 

Una decisión delicada

«Yo también, creo que se merecería la beatificación», ha respondido muy espontáneamente el papa ante la sugerencia de su interlocutor, antes de enaltecer: «Tengo la intención de pedir el procedimiento necesario y la opinión de los órganos del Vaticano encargados de estas cuestiones, compartiendo mi convicción personal a favor».

Inventor a los 19 años de la primera calculadora, Blas Pascal conoció, en 1654, una crisis mística que lo condujo a consagrar el final de su breve existencia en la filosofía y la teología. He aquí que no causaría desorden en una hagiorgafía[3]; pero para todo lo demás, es más delicado. En efecto, el autor de los Pensées[4] (Pensamientos) pertenece a una escuela, el jansenismo, que los Papas y su brazo armado, la Compañía de Jesús, combatieron con mucha fuerza. Más grave aún: Pascal había publicado en vida su obra “Cartas Provinciales”[5] (Lettres provinciales), una denuncia de la casuística de los jesuitas, y acusada de permitir un cierto laxismo en materia de moral, obra que había sido puesta en el Índice de libros prohibidos por el papado.

Beatificar al autor de semejante libro, esto es lo que ya no tiene sentido. Pero el hecho de que la idea surja del primer papa jesuita de la Historia, se suma aún más al carácter provocador de la propuesta.

 

[Traducción de Dominus Est. Artículo original]

*permitida su reproducción mencionando a DominusEstBlog.wordpress.com

 

Portada: escena de la película Blaise Pascal (1972), de Roberto Rosellini.

 

[1] El Index librorum prohibitorum, en español Índice de libros prohibidos, es una lista de aquellas publicaciones que la Iglesia católica catalogó como libros perniciosos para la fe; además establecía, en su primera parte, las normas de la Iglesia con respecto a la censura de los libros. Fue promulgado por primera vez a petición del Concilio de Trento por el papa Pío IV el 24 de marzo de 1551 —impreso en Venecia por Paolo Manuzio—. El Index conoció más de cuarenta ediciones, a cargo de la Congregación del Índice, creada por el papa Pío V en 1571. La última edición fue la de 1948 hasta que el 8 de febrero de 1966 el papa Pablo VI lo suprimió.

[2] Las Lettres provinciales (en español, Cartas provinciales) son una serie de dieciocho cartas escritas por el filósofo y teólogo francés, Blaise Pascal, bajo el seudónimo Louis de Montalte, entre los años 1656 y 1657. La primera carta está fechada el 23 de enero de 1656 y la decimoctava el 24 de marzo de 1657. Existe una decimonovena carta fragmentaria, que con frecuencia se incluye junto con las otras dieciocho.

Escritas en medio de la controversia teológica entre los jansenistas y los jesuitas, las cartas son una defensa del jansenista Antoine Arnauld, de Port-Royal, un amigo de Pascal que en 1656 fue condenado por el Faculté de Théologie de la Sorbona en París por opiniones que se consideraron heréticas. El contenido de estas cartas es un ataque de carácter humorísitico que Pascal dirige contra la casuística, un método retórico popular utilizado por los teólogos, y en particular por los jesuítas, a quienes acusa de laxitud moral.

[3] La hagiografía (del griego: ἅγιος, «santo», y γραφή, «escritura»)1​ es la historia de las vidas de los santos. Al autor o practicante de la hagiografía se le denomina hagiógrafo. Se denomina también como hagiógrafo a cualquier autor de los libros de la Sagrada Escritura, y, en la Biblia hebrea, a cada libro de la tercera parte.

[4] Los Pensées (literalmente, Pensamientos) fue una defensa de la religión cristiana y una reflexión sobre el ser humano escrita por Blaise Pascal,1​ el renombrado filósofo y matemático del siglo XVII. La conversión religiosa de Pascal lo condujo a una vida de asceta, y los Pensées fueron de varias maneras la obra de su vida. La Apuesta de Pascal se encuentra contenida en los Pensées. Los Pensées son un nombre que se le dio de manera póstuma a sus escritos y fragmentos, los cuales estaba preparando para una Apología de la religión cristiana que nunca llegó a completar.

[5] Las Lettres provinciales (en español, Cartas provinciales) son una serie de dieciocho cartas escritas por el filósofo y teólogo francés, Blaise Pascal, bajo el seudónimo Louis de Montalte, entre los años 1656 y 1657. La primera carta está fechada el 23 de enero de 1656 y la decimoctava el 24 de marzo de 1657. Existe una decimonovena carta fragmentaria, que con frecuencia se incluye junto con las otras dieciocho.

Escritas en medio de la controversia teológica entre los jansenistas y los jesuitas, las cartas son una defensa del jansenista Antoine Arnauld, de Port-Royal, un amigo de Pascal que en 1656 fue condenado por el Faculté de Théologie de la Sorbona en París por opiniones que se consideraron heréticas. El contenido de estas cartas es un ataque de carácter humorísitico que Pascal dirige contra la casuística, un método retórico popular utilizado por los teólogos, y en particular por los jesuítas, a quienes acusa de laxitud moral.

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