MÜLLER ASOMBRADO AÚN CON EL CESE. Versión completa en Español. “Ninguna discrepancia con el Papa”, dice.

Traducción completa de la Versión original en alemán, en exclusiva en español por Dominus Est.

Por Maike Hessedenz. Allgemeine-Zeitung. 01 de Julio de 2017. FOTO: Cardenal Gerhard Ludwig Müller. Por Stefan Sämmer.

MAGUNCIA. Sentado en San Esteban espía a monseñor Klaus Mayer cuyos textos aparecen en las vidrieras de Chagall. Así como si no estuviera. El cardenal Gerhard Ludwig Müller está en Maguncia [Alemania] debido a su encuentro escolar, acaba el curso junto con sus antiguos compañeros de clase, con los que estudió el bachillerato hace cincuenta años en el Instituto Willis, una programación animada para este día.

No han transcurrido aún veinticuatro horas desde que tuvo noticias del papa Francisco,  desde el lunes 3 de julio ya no será más el Prefecto para la Doctrina de la Fe. Una decisión que él no esperaba, dice Müller en una conversación con este periódico. “Asombro sí, irritación no”.

SUCESOR

La información de Radio Vaticano hacía al arzobispo Luis Landaria el nuevo Prefecto para la Doctrina de la Fe. Esta noticia fue conocida en el Vaticano este sábado. El jesuita y teólogo era desde hacía tiempo, como secretario, el número dos del dicasterio. Ha desplazado de su puesto al cardenal Gerhard Ludwig Müller, cuyo tiempo en este cargo concluyó este domingo.

El Papa separa al cardenal Müller. El maguntino pierde el cargo en el Vaticano.

Müller aparece distendido para hablar con la prensa, como saludó a su compañero de clase, y entre ambos es como si no pasara nada. “Estos cinco años de despacho han acabado ahora” dice. Aunque es bastante común que se extiendan estos períodos, en su caso Francisco ha decidido lo contrario. Le informó que quería ir limitando la duración del cargo a cinco años. “Y soy el primero con el que ha sucedido”, asegura Müller.

El Papa no ha mencionado otro motivo. En efecto ningún motivo sería conocido en sí mismo, por el que pudiera haber hecho que su mandato no fuese renovado. “No había discrepancias entre el papa Francisco y yo”, dice el cardenal Müller, que nació y creció en Finthen. En cuanto a Amoris Laetitia el breve apostólico en el que Francisco concede más libertad de movimiento al entorno de los católicos vueltos a casar y en el que no se encontró en todos los puntos la aprobación de los cardenales de la curia, no se ha dado ningún debate incluido Müller. Por lamentable que fuese, Francisco hace algunas semanas despidió a tres de sus colaboradores “Eran gente competente” dijo.

En la mañana del viernes, alrededor del mediodía, supo finalmente por el propio Papa Francisco que deseaba cambiar de opinión en el puesto de prefecto de la Congregación de la Fe. “Me importa poco” dice sonriendo este hombre de 69 años. “Todo debe acabar alguna vez”. Permanecerá en el Vaticano, asegura, “trabajaré metódicamente, debo desempeñar mi función como cardenal, ejercer el cuidado de las almas. Puedo hacer mucho aun en Roma”, piensa. “Además normalmente yo ya sería un jubilado”.

 

Encuentro de trabajo en Maguncia

La noticia del viernes por la tarde no le impidió su plan de viajar a Maguncia para asistir a su encuentro del 50 aniversario de bachillerato. Incluso había llegado a Maguncia la tarde del viernes, pasó la noche en Erbacher Hof,  llegó a las diez a San Esteban para reunirse con sus antiguos amigos del colegio.  Para concluir se visitó la vieja escuela.

El domingo a las diez, el cardenal Gerhard Ludwig Müller sería el celebrante principal en la misa de pontifical en la catedral de Maguncia, a su lado concelebraron entre otros el cardenal Lehmann, el recién consagrado obispo Udo Bentz, y el nombrado obispo de Maguncia profesor Peter Kohlgraf. El motivo era también el aniversario de la muerte del cardenal Hermann  Volk que murió hace 29 años el 1 de julio. Müller fue ordenado sacerdote en Maguncia en 1978 por el cardenal Volk. Como aclaró el cardenal Müller en conversación con AZ, sería la primera ceremonia que  podría celebrar desde su nombramiento como cardenal hace tres años en la catedral de Maguncia, como estaba previsto. “El sermón ya está preparado del todo” dice riendo. La noche del domingo debería regresar a Roma.

 Sus amigos de la escuela han reaccionado tranquilos. “Aquí en Maguncia estamos de buen grado”. Los antiguos compañeros de colegio del cardenal Gerhard Müller toman de un modo pacífico la noticia de Roma de que su antiguo compañero ya no será el tercer hombre más importante del Vaticano. “Todo está tan mal” dice Erlo Stegmaier, “la Iglesia sigue haciendo lo que quiere. Nosotros aquí en Maguncia estamos bien” piensa. Werner Weidmann, que estaba con Müller en una clase, encuentra que es bastante normal que cesen en un cargo: “Muchos de sus compañeros de clase se han retirado ya desde hace mucho tiempo. Y a esa edad uno ya tiene merecido retirarse”. Hans Walter Sans  lo compara con las personalidades del fútbol: “Su contrato no ha sido renovado. Si fuese un futbolista ahora estaría buscando un nuevo equipo”. El estado de ánimo de la reunión de la clase no sufre en absoluto.

En Finthen la ciudad natal del cardenal Gerhard Müller están muy sorprendidos con la noticia de Roma. “Al principio pensé que se trataba de una inocentada” dice el alcalde de Finthen Herbert Schäfer, que conoce muy bien al cardenal Müller, a quien incluso ayudó una vez en la celebración eclesiástica en la iglesia de Finthen. En Finthen todos están muy orgullosos de él y de su alto cargo en el Vaticano, si bien en los últimos tiempos hubo una crisis entre el cardenal y el papa Francisco, piensa Schäfer, pero la abrupta destitución poco antes de la misa de pontifical del domingo en la catedral es una campanada. Ante el fin del mandato tiene también que estar en Finthen su hermano Gunther ante los medios de comunicación, piensa Schäfer.  No encontró tiempo para una visita cuando era cardenal.

Del obispado de Maguncia no se recibió el sábado ninguna comunicación.

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Müller considerado como un conservador de línea dura

Aunque Müller en Maguncia no hizo pensar que hubiese diferencias entre él y Francisco, se le considera un político de línea dura conservadora que rechaza las reformas fundamentales en la Iglesia católica. Para el movimiento popular eclesial “Somos Iglesia”, significa un cambio en la Congregación  de la Fe, por tanto una valiosa posibilidad de una reorientación. El cardenal Müller estuvo siempre en contra de las directrices e interpretaciones del papado, incluso en su libro “El Papa”, para exaltar los preceptos sobre el Papa,  proclamó  en un propagador encuentro en Munich. Pero los puntos de vista teológicos eran demasiado diferentes. Como un área importante de la responsabilidad para la cual el prefecto de la fe es responsable, está el movimiento llamado el enjuiciamiento de la violencia sexual por parte de sacerdotes.

En marzo, una de las víctimas de abusos del clero católico, Marie Collins, acusó a la Congregación de Müller de oponerse a los trabajos de la Comisión Pontificia para la protección de los niños. Este comportamiento vergonzoso es el motivo por el que han salido de la Comisión algunos, dicen los irlandeses en la revista de los jesuitas “América”. Müller a finales de febrero  había desestimado la acusación de encubrimiento sistemático de abusos de menores en la Iglesia católica.

El teólogo Beinert ve la separación de Müller como castigo

 El renombrado teólogo Wolfgang Beinert, desde hace mucho tiempo compañero de Benedicto XVI, dijo que la relación entre Francisco y Müller nunca había sido muy cercana desde el principio: “Son dos personas diferentes que no encajan de modo natural, no hay química entre ambos”. La separación de Müller como jefe de la Congregación de la Fe sería un “castigo”. “Es el despido hacia la nada”, dijo el eminente profesor universitario el sábado  a la oficina de prensa Agentur en Munich. “¿Dónde quieres poner a un hombre así?” No había una solución adecuada. Especialmente Müller con 69 años era un cardenal muy joven y capaz de trabajar.

El sucesor de Müller a la cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe es, según el Vaticano desde el sábado, el anterior secretario de la Congregación, el arzobispo español Luis Francisco Ladaria Ferrer. Es como Francisco jesuita. Müller pertenecía a la Congregación para la Doctrina de la Fe desde el año 2007. El 2 de julio de 2012, fue nombrado para dirigirla por el papa Benedicto  XVI. Antes de la cita de la Santa Sede, pasó diez años  siendo el obispo de Ratisbona.

 

[Traducción de Elke Woelfin para Dominus Est. Artículo original de Allgemeine-Zeitung]

*permitida su reproducción mencionando a DominusEstBlog.wordpress.com

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