Si no se responde a las Dubia, las Consecuencias serán Catastróficas

Por el P. Alexander Lucie-Smith, 20 de Junio de 2017. THE CATHOLIC HERALD

Resulta peligroso para la credibilidad de la Iglesia, que lo que debe ser considerado correcto en Alemania, deba ser considerado equivocado en Polonia

Esto no es Catolicismo, se trata más bien de iglesias basadas en el modelo Anglicano u Ortodoxo. Si se permite que esta ambigüedad continúe, será catastrófico.

Si Amoris Laetitia  ha de reemplazar los anteriores documentos magisteriales, entonces, ¿qué habrá de reemplazar Amoris Laetitia dentro de veinte años?

Los Cuatro Cardenales no muestran señales de rendirse, y tampoco deberían. En este punto sería útil presentar una cronología de los Cuatro Cardenales y las dubia. Algo como esto.

  • El 19 de Septiembre de 2016, cuatro Cardenales – Caffarra, Burke, Brandmuller y Meisner – presentaron 5 dubias o petición de aclaración al Papa relacionadas con ciertas ambigüedades en Amoris Laetitia.
  • El 19 de Noviembre de 2016, sin haber recibido respuesta, los cuatro Cardenales publican sus dubia.
  • El 25 de Abril de 2017, los cuatro Cardenales escriben al Papa pidiendo Audiencia, adjuntando una “Hoja de Audiencia” especificando en ella lo que desean discutir con él.
  • El 19 de Junio de 2017, la carta de los cuatro Cardenales, la cual no ha recibido respuesta, es publicada.

Entonces, ¿qué está pasando aquí? En realidad es muy simple. El Papa no quiere responder las cinco dubia, que a todas ellas su respuesta es un simple o no. La razón de esto es igual de simple. Si el Papa responde en un sentido, contradice el Magisterio de sus predecesores. Si responde en el otro sentido, destruye en efecto todo lo que ha tratado de hacer con Amoris Laetitia, esto es, introducir un cambio de práctica en la Iglesia, lo que significa per se un cambio de doctrina. Entonces, el Papa continúa sentándose en la cerca en medio de los dos, tratando de llevarla en ambos sentidos, mientras los cuatro Cardenales tratan de sacarlo de ahí, hacia uno u otro lado, esperando, o sabiendo que, si se echa para abajo la cerca sólo tendrá una opción posible hacia donde saltar.

De modo interesante, al negarse a responder las dubia, el Papa ha dado en cierto sentido un tipo de respuesta. Su rechazo a responder significa en efecto que no está respaldando, al menos no de manera oficial, las directrices de los obispos Malteses y de otros. Lo que los obispos de Malta dicen, permanece como un pronunciamiento a nivel local, incluso si estas han sido publicadas en el Osservatore Romano. Lo que los obispos de Malta enseñan en sus directrices puede ser anulado por el Papa o por su sucesor en la Cátedra de Pedro.

Pero corremos aquí hacia la principal preocupación de los Cuatro Cardenales. Es confuso, de hecho es más que confuso, es intolerable, ya que resulta peligroso para la credibilidad de la Iglesia, el que lo que se considera correcto en Alemania, deba ser considerado equivocado en Polonia. Esto no es Catolicismo, se trata más bien de iglesias basadas en el modelo Anglicano u Ortodoxo. Si se permite que esta ambigüedad continúe, será catastrófico.

Más allá de todo esto, simplemente no puede ser el caso, puesto que nunca antes lo ha sido, el que un Papa contradiga el Magisterio de sus predecesores. Amoris Laetitia tiene que ser leída en continuidad con Familiaris Consortio y Veritatis Splendor. Si “reemplaza” de alguna manera a estas últimas, personas como yo, cuyo aprendizaje en el seminario estuvo fundamentado en esos dos documentos, ¿debemos “desaprenderlos? ¿Han sido corregidos? ¿Lo fueron alguna vez? ¿O eran éstos de un significado permanente? Pero si Amoris Laetitia  ha de reemplazar los anteriores documentos magisteriales, entonces, ¿qué habrá de reemplazar Amoris Laetitia dentro de veinte años?

Tal como lo dejan en claro las Dubia, una interpretación de Amoris Laetitia golpea en el corazón de la enseñanza moral católica tal y como ha sido comprendida siempre y en todas partes. En cierto sentido, sólo puede haber una respuesta a las Dubia, y esta es que la enseñanza tradicional debe sostenerse, y que Amoris Laetitia debe ser leída sólo a la luz de esa enseñanza.

Todo aquel que haya leído lo que he escrito sobre este tema, ahora sabe que me muestro en apoyo a los cuatro Cardenales. Y así también muchos otros, Cardenales, obispos, sacerdotes, diáconos y fieles laicos.

¡Santo Padre, responda a las Dubia! Por el bien de la Iglesia, y por el bien del Oficio Petrino, ¡por favor responda a las Dubia!

Padre Alexander Lucie-Smith

[Traducción de Dominus Est. Artículo original]

 

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