S. Tomás Moro: ‘No encuentro fuerzas suficientes para hablar distinto a como me dicta mi conciencia’

A 22 de Junio de 2017. En la Festividad de Santo Tomás Moro.

“En mi corazón no encuentro las fuerzas suficientes para hablar de forma distinta a como me dicta mi conciencia”.

En noviembre de 1534, el Parlamento aprobó el “Acta de Supremacía”, en la que se declaraba que el rey era la “única cabeza suprema sobre la tierra de la Iglesia de Inglaterra”. Siendo ya gran canciller de Inglaterra, Tomás Moro se negó a firmar esta disposición, a pesar de que sabía que ello significaba caer en desgracia ante el rey. La respuesta fue rotunda: “En mi conciencia, este es uno de los puntos en que no me veo constreñido a obedecer a mi príncipe, ya que, a pesar de lo que otros piensen, en mi mente la verdad se inclina a la solución contraria (…) Tenéis que comprender que en todos los asuntos que tocan a la conciencia, todo súbdito bueno y fiel está obligado a estimar más su conciencia y su alma que cualquier otra cosa en el mundo”.

Como señala el autor alemán Peter Berglar en La hora de Tomás Moro: “Con la fuerza de su conciencia, fue capaz de no negar su fe y, con la fuerza de su fe, fue capaz de obedecer a su conciencia hasta la muerte”.

Santo Tomás Moro, inspirado por un auténtico espíritu cristiano que sólo es concedido mediante la devota y constante oración en amor a Cristo, y no mediante decretos propios de un arranque de sentimentalismo mundano, nos guía y nos llena de ánimos para atravesar estos aciagos y calamitosos días.

En estos tiempos de sacerdotes y obispos temerosos de perder sus prebendas adquiridas con tanto esfuerzo, probablemente demostrando una abundante misericordia, más no sabemos si con tanta caridad, tenemos el ejemplo de este Santo que perdió eso y más, la vida misma. Pero ¿qué es la vida en la tierra ante la vida eterna? ¿Qué más puede importar comparado a tan preciosa dicha de contemplar el divino Rostro de Nuestro Creador ganado con su martirio?

Como diría Santo Tomás Moro:

“Si tengo en contra mía a todos los Obispos, tengo conmigo a todos los Santos y Doctores de la Iglesia”.

Santo Tomás Moro dio testimonio de su fe y fidelidad a Cristo, podemos estar seguros de que entregó su vida pensando en Nuestro dulcísimo Señor en primer lugar, pero no dudemos que también entregó su vida por amor al rebaño que le fue confiado, por los fieles bajo su cuidado que habrían de ver y aprender su ejemplo, por los que él conoció en este mundo y también por nosotros.

A casi 500 años de su testimonio de fe, pues esto es ser mártir, un testigo, su legado permanece vigente y más que nunca en esta tormentosa crisis por la que atraviesa la Iglesia Católica y nuestras familias.

Compartimos a continuación, parte de este legado que nos ha dejado Santo Tomás Moro, haciéndonos parte de ese rebaño que le fue confiado por Dios, y recomendamos ampliamente profundizar sobre la vida de este ejemplar Santo de la Iglesia Católica.

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“Pienso que no andamos equivocados al sospechar que se avecina de nuevo un tiempo en que el Hijo del hombre, Cristo, será entregado en manos de los pecadores, cuando observamos un peligro inminente de que el Cuerpo místico de Cristo, la Iglesia de Cristo, esto es, el pueblo cristiano, es arrastrado a la ruina a manos de hombres perversos e impíos.” 

“Si tan amenazado estuviera alguien en el mal que no haya dejado de profesar la verdadera doctrina por miedo, sino que, como Arrio y otros como él, predica falsa doctrina bien por una sórdida ganancia o por una corrupta ambición, ese tal no duerme como Pedro, ni niega como Pedro, sino que permanece bien despierto como el miserable Judas y, como Judas, a Cristo persigue.” 

“Cuando la razón se rebela contra la verdadera fe de Cristo y se hace adicta a la herejía, huye de Cristo y se convierte en esclava del hereje al que sigue, descarriada por el diablo y perdida en los vericuetos del error.” 

“Si se ofrecen cada día oportunidades para ofender a mi Dios, me armo cada día para el combate con la recepción de la Eucaristía.” 

“El que no tiene otra elección que renegar de Dios o afrontar el suplicio puede estar seguro de que ha sido precisamente Dios el que lo ha puesto en ese aprieto.” 

“Muero siendo el buen siervo del Rey, pero primero de Dios”. (I die being the King’s good servant—but God’s first) Santo Tomás Moro.

 

“…AEdificabo Ecclesiam meam et portae inferi non praevalebunt adversum eam” (Mt 16,18)

 

[Dominus Est. Fuentes de apoyo: Aquí y Aquí]

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