UTILIDAD DE LA COMUNIÓN FRECUENTE

POR TOMÁS DE KEMPIS

 

  • Ansias de recibir al Señor.
  • Viático en el camino.
  • La comunión con el Señor, antídoto contra el mal.
  • Cálida acción de gracias ante el Amado.

 

Ansias de recibir al señor

  1. Heme aquí, señor, que me acerco para participar de tus dones y alegrarme en tu sagrado festín, en gracia de los menesterosos.

  1. En ti está cuanto puedo y debo desear; Tú eres mi salvación y mi rescate, mi esperanza y fortaleza, mi honor y mi gloria. Alegra, pues, hoy el alma de tu siervo, porque a ti, señor Jesús, levantó mi alma.

  1. Ansío ahora recibirte con devoción y reverencia,, suspiro por tenerte como huésped en mi casa, para que merezca recibir como Zaqueo tu bendición y me cuentes entre los hijos de Abraham.

  1. Mi alma arde en deseos de recibir tu cuerpo, y mi corazón anhela la unión contigo. Entrégate a mí, Dios mío, y me basta; pues sin Ti no puede haber consuelo que satisfaga plenamente mi alma.

Viático en el camino

  1. No puedo estar sin Ti, me es insoportable vivir sin tu visita. Por eso tengo necesidad absoluta de acercarme a Ti con frecuencia, y recibirte como remedio para mi salvación, no sea que desfallezca por el camino, al ser privado de este alimento celestial.

  1. Cuando Tu, benignísimo Jesús, ibas predicando por los pueblos y curando todo género de dolencias, dijiste una vez: No quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.

  1. Haz, pues, ahora lo mismo conmigo, ya que te quedaste en la Eucaristía para ser el consuelo de tus amigos íntimos. Porque Tú eres dulce sustento del alma, y el que te recibe dignamente participará para siempre de la herencia de tu gloria.

  1. Yo, que tantas veces me deslizo y caigo por la pendiente del pecado y tan fácilmente me canso y desfallezco, necesito a todo trance renovarme, purifícame y encenderme gracias a la oración frecuente, a la confesión y a la sagrada recepción de tu cuerpo santísimo; no sea que , absteniéndome mucho tiempo de él, eche en olvido mis santos propósitos.

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La comunión con el Señor, antídoto contra el mal

  1. Los deseos del corazón humano tienden al mal desde su adolescencia, y si no viene la ayuda la medicina celestial, al punto resbala el hombre hacia las peores bajezas. Y la Santa comunión aparta al hombre del mal y lo afianza en el bien.

  1. Porque si aún ahora que comulgo y celebro los divinos misterios soy tan negligente y tibio, ¿qué sucedería si no tomase tal medicina y no buscase ayuda tan poderosa?

  1. Por eso, aun cuando no me sea posible o no esté del todo dispuesto para celebrar todos los días, procuraré no obstante recibir los santos misterios en el tiempo conveniente, y hacerme partícipe de una gracia tan grande.

  1. Pues en realidad el principal y aún el único consuelo del alma fiel mientras anda peregrinando lejos de Ti en este cuerpo mortal estriba en que, acordándose sin cesar de Dios, reciba a su amado con espíritu de total entrega a Él.

Cálida acción de gracias ante el Amado

  1. ¡Oh maravillosa efusión de tu bondad para con nosotros, que Tu, señor y Dios mío, creador y conservador de todos los espíritus, te dignes venir a una probrecilla alma como yo y saciar su apetencia, comunicándole toda tu divinidad y toda tu humanidad!

  1. ¡Oh mente venturosa, oh dichosa alma la que devotamente merece recibirte a Ti, su Señor y su Dios, y verse así colmada de gozo celestial al hospedarte en su corazón.

  1. ¡Oh, qué gran Señor recibe! ¡Qué huésped tan amable alberga en su interior! ¡Qué compañero tan entrañable acoge! ¡Que amigo tan fiel acepta! ¡Qué esposo tan bello y noble abraza! ¡Ciertamente más digno de ser amado que todo lo que se puede amar y desear!

  1. Enmudezcan en tu presencia, ¡oh dulcísimo amado de mi alma!, el cielo y la tierra con todos sus encantos y bellezas, porque todo cuanto poseen de gloria y hermosura lo han recibido de tu largueza soberana, y jamás podrán asemejarse a la gloria de tu nombre, cuya sabiduría no tiene límites ni fronteras.

 

REFERENCIAS:

6   Cf.   Mt 9,35;   Cf.  Mc 1,34.    Mc 8,3.  Mt 15,32.

9   Gn 8,21

12  Cf.  2Co 5,6

16  Variantes de la escritura entremezcladas, sobre todo:

Gn 2.1

 

Imitación de Cristo por Tomás de Kempis

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